ESPACIOS

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El primer poblamiento conocido en Petrer se fecha en el periodo neolítico, hace unos 6.500 años, con yacimientos como los de l'Almorxó, El Chorrillo y Chopo, situados junto al curso del río Vinalopó.

La cultura ibérica surgió del contacto de la población autóctona situada en la costa mediterránea peninsular con las civilizaciones fenicia y griega.

Los vestigios de la cultura romana en Petrer los tenemos repartidos en varios yacimientos del término municipal, y se fechan entre los siglos I y VI d. C.

La primera evidencia en Bitrir, que así se llamaba Petrer en esta época, fue el hallazgo casual de una moneda de plata del emir Abd al-Ramhan I (785-786 d. C.).

La conquista cristiana conllevó el paso al Petrer mudéjar, con un régimen feudal, modificaciones en el castillo y la ampliación del recinto urbano.

Durante el siglo XIX y hasta bien entrado del siglo XX, Petrer era un pueblo principalmente agrario.

El sudeste peninsular fue el último territorio controlado por el Gobierno de la II República.

Las tradiciones son un elemento fundamental del patrimonio cultural. Algunos ejemplos de las mismas son las fiestas relacionadas con el fuego como el rodar las fallas anunciando la llegada de los reyes magos, o la hoguera de Sant Antoni.

A lo largo de los siglos, en el amplio término municipal de Petrer que abarca 104 km² en el valle medio del río Vinalopó, se han establecido pobladores desde la prehistoria hasta nuestros días.

Dámaso Navarro Guillén (1946-1978) fue el impulsor y animador del Grupo Arqueológico Petrelense, un grupo de jóvenes procedentes de distintas asociaciones que tuvieron interés por buscar los restos materiales de los antiguos habitantes de Petrer.